Esta es una tienda de demostración para realizar pruebas — no se completará ningún pedido. Descartar
Un modelo seminuevo debe entrar por los ojos y rozar la perfección. En esta primera fase, concéntrate en el aspecto exterior general: comprueba que la carrocería conserve el brillo original, que las calcas estén intactas y que no falten piezas como retrovisores, limpiaparabrisas ni alerones por caídas accidentales, etc. Revisa que las trencillas mantengan su flexibilidad y color, y que los neumáticos no muestren desgaste. En esta categoría la urna transparente o la caja original no deben presentar roturas graves, aunque sí se aceptan ligeras marcas de almacenaje o roces leves por el paso del tiempo que no afecten a la integridad del modelo.
En un coche usado la variedad de taras puede ser infinita, desde roces estéticos hasta daños internos que solo se descubren al abrir el vehículo. Como es imposible listar cada pieza, la regla de oro en nuestra Web es la transparencia total. Para ello, dividimos la inspección en dos niveles obligatorios:
Defectos Visibles: todo lo relacionado con el desgaste por uso en pista, los años, o cualquier otro incidente.
Defectos Ocultos: aquellos que exigen abrir el modelo. Para garantizar una compra segura, es vital que se detalle con precisión el estado real, especificando claramente cualquier defecto o modificación, ya sea estética o estructural.
Una vez revisado el exterior y el chasis, el paso final es comprobar que el coche responde correctamente en su entorno natural. En esta fase es importante evaluar el comportamiento mecánico general del modelo a través de dos puntos clave:
Transmisión y Motor: verificar que el motor gire fino, que el piñón y la corona engranen perfectamente sin saltos, sin bloquearse o perder el punto de engranaje entre piñón y corona, ni ruidos extraños y que el eje o llantas giren de forma normal.
Electricidad: asegurar que las luces (si el modelo las lleva) funcionen y que la continuidad eléctrica desde las trencillas sea estable o que los cables no estén rigidos, garantizando que el coche está listo para rodar.